Valentina Acierno
Vicens Vidal
Victor Rahola
Xabier Eizaguirre
Xabier Unzurrunzaga
Xavier Fàbregas
Xavier Monteys
Xavier Rubert de Ventós
Zaida Muxí
Àlex Giménez
Amador Ferrer
Angel Martín
Anton Pàmies
Antoni Llena
Antoni Marí
Antonio Font
Aquiles González
Ariella Masboungi
Axel Fohl
Beth Galí
 
 
Conocí a Manuel como alumno suyo en el tercer curso del denominado Plan del 57, creo que fue en el curso 1968-69. Se había incorporado a la Escuela como Catedrático y aportaba una manera diferente de enfocar la enseñanza en aquellos convulsos años de la década de los sesenta, caracterizados por la gran tensión política, los cierres continuos de la Escuela y la represión sobre estudiantes y profesores como consecuencia de la actividad del Sindicato Libre de Estudiantes, constituido dos años antes en la asamblea conocida como “caputxinada”.
Recuerdo con detalle aquel curso porque representó una aproximación diferente a los temas urbanísticos. Bajo la reivindicación de “bajar al detalle” para encontrar en lo pequeño la clave de la mayor parte de los problemas urbanísticos, por primera vez se nos planteaba el reto de analizar así, y desde la óptica de su materialidad física, la configuración de ámbitos urbanos. El tema de trabajo en aquel curso se desarrollaba bajo el enunciado “la estructura de la propiedad en la formación del suburbio”.
Los cierres continuos de la ETSAB, aquel año del mayo francés, hicieron que desarrollara aquel trabajo sobre un ámbito específico de A Coruña y someterlo a la aguda y certera crítica de Manuel, lo que me permitió reconocer, ahí, uno de sus principales valores como docente.
Por razones familiares tuve que realizar el último curso de la carrera en la Escuela de Madrid, que simultaneé con un curso de Introducción al Urbanismo que impartía el IEAL y que me permitió apreciar el diferente enfoque disciplinar existente con Barcelona.
Volví a tener contacto directo con Manuel cuando,
con otros profesores de la ETSAB, se ofrecieron a impartir en A Coruña, me parece recordar en los veranos del 76 y 77, los cursos de doctorado necesarios para que los titulados del Plan del 64 pudieran realizar sus tesis doctorales. Manuel me había llamado para que le ayudase en la búsqueda de material cartográfico, fundamentalmente catastral, que le sirviese de base para vincular sus clases a la realidad específica gallega.
En aquél verano tuvimos la oportunidad de vernos a menudo y visitar varias ciudades y núcleos gallegos. También se ofreció a dirigirme la Tesis Doctoral vinculándola, tanto a la Ciudad de A Coruña, sobre la que yo venía trabajando, como a las líneas de investigación que en aquellos momentos realizaba el LUB (la cultura de la descripción, la identidad del territorio, la planta de Barcelona y otras), todas ellas centradas en la importancia del reconocimiento minucioso en el análisis del territorio y de la Ciudad. Recuerdo que el segundo año de aquellos cursos, con Joan Busquets como profesor invitado, me obsequió con el magnífico trabajo que, desde el LUB y para el Congreso de Cultura Catalana, habían realizado como La identitat del territori català. les comarques.
Durante el período de desarrollo de mi tesis, unos seis años, tuve mucho contacto con él y, lógicamente, con sus compañeros del LUB. Cada visita a Barcelona era una oportunidad, no solo para avanzar en la Tesis sino para seguir, bien en su despacho de Sarrà o en la Escuela, sus actividades profesionales y académicas.
A través de Manuel conocí a la mayoría de los profesores del Departamento de Barcelona, con quienes he tenido la oportunidad de coincidir en tribunales, charlas o diferentes cursos.
A partir de las aportaciones del LUB, de sus publicaciones, investigaciones, trabajos en general y, posteriormente, de las diferentes aportaciones de
profesores-discípulos integrados en el Departamento de Urbanismo de la UPC, hemos tratado de crecer en nuestra Escuela, entendiendo nuestra labor como básicamente proyectual en un Departamento que aúna Proyectos Arquitectónicos y Urbanismo, tratando de ajustar la docencia a nuestra realidad territorial, buscando “encontrar en lo pequeño” propio de nuestra realidad, las claves de la intervención.
Al magisterio de Manuel, sus aportaciones teóricas y profesionales, su enorme sentido crítico, siempre acompañado de certeras aportaciones, le debemos, muchos, una determinada orientación profesional, un esfuerzo por divulgar y tratar de seguir sus enseñanzas, así como el respeto hacia la valía profesional y académica.
Manuel siempre sorprendía con una visión diferente, un nuevo punto de vista sobre la realidad existente, una definición precisa que permitía entender sus ideas. Los títulos de sus conferencias y artículos representan en sí mismos una aportación específica sobre la ciudad, su análisis o la intervención sobre ella.
La última vez que lo vi fue en Donosti, en mayo del 2008, en el homenaje que nos reunió a un grupo de amigos y colegas entorno a Xabier Unzurrunzaga con motivo de su jubilación académica. Manuel traía bajo el brazo la publicación Diez lecciones sobre Barcelona, compendio de sus clases en el período 1975-1983. Su conferencia Un campo de cosas urbanas reflejaba sus últimas clases con la discusión sobre la intervención en la metrópolis actual. Ese mismo año se publicaba la versión en castellano De cosas urbanas un compendio de “miradas urbanas sobre la ciudad”, tal como él lo definía. Una vez más, lecciones de urbanismo. Gracias, Manuel. / A Coruña