Valentina Acierno
Vicens Vidal
Victor Rahola
Xabier Eizaguirre
Xabier Unzurrunzaga
Xavier Fàbregas
Xavier Monteys
Xavier Rubert de Ventós
Zaida Muxí
Àlex Giménez
Amador Ferrer
Angel Martín
Anton Pàmies
Antoni Llena
Antoni Marí
Antonio Font
Aquiles González
Ariella Masboungi
Axel Fohl
Beth Galí
 
Para desarrollar el Plan de la Barceloneta, dentro de su estrategia para
impulsar la apertura de Barcelona hacia el mar, Manuel formó un equipo no solo pluridisciplinar sino incluso variopinto. Por el estudio de Magdalena Sofía íbamos pasando Antonio Font, Mercè Tatjer y otros colaboradores aportando capas de información y análisis. Mi papel era el conocimiento del estado constructivo del barrio y el diseño de las intervenciones más eficaces o necesarias. Con un par de compañeros paseaba en un 2CV descapotado mirando hacia arriba y cantando comentarios de los que el copiloto tomaba nota. Con esas notas podíamos dibujar sobre los alzados de todas las calles que otro equipo había preparado; podíamos dibujar estados de conservación, tipología de fachadas e incluso fisuraciones o deformaciones más significativas. La información, la llevábamos al estudio de Manuel y la íbamos volcando junto a la que aportaba Mercè Tartjer describiendo los grupos ocupantes de cada casa o la que llegaba de los otros equipos. Pasaban las semanas y yo, cada vez más nervioso
pedía a Manuel una directriz, una orientación de proyecto… supongo que esperaba una idea feliz. Ingenuo, aún creía en las ocurrencias.
Manuel nos sonreía y tranquilizaba. Debíamos seguir trabajando en esa acumulación de datos, en ese trabajo de síntesis gráfica de informaciones dispersas. Cuando, francamente, ya empezaba a dudar de su liderazgo (excusadme, yo era muy
joven) las anotaciones empezaron a dibujar un plano de un orden superior. Las líneas de interés se iban hacia las esquinas de los bloques donde se concentraban anotaciones diferenciales. Las viviendas en testero tenían más potencial de mercado que las del centro de cada bloque puesto que daban a calle más anchas. Los edificios en esquina habían sufrido mucho más con los asientos diferenciales por la inmediata edificación sobre las arenas recién aportadas por la construcción de muelle del puerto. Los ocupantes de las edificaciones en esos testeros tenían otros recursos y otra movilidad. El conjunto de esos testeros dibujaba unas calles renovadas con una intervención mínima. El proyecto, de repente, tomó gran velocidad. Se completó y mereció el Premio Nacional de Urbanismo que, orgullosamente, comparto. La imagen que os adjunto es la que me tocó dentro del conjunto de dibujos de la playa de la Barceloneta que Manuel nos regaló a los colaboradores para celebrar el premio. Guardo con cariño y orgullo el dibujo y el recuerdo de una lección sabia y magistral. Gracias y adiós, Manuel. / Barcelona